En medio del bullicio de Santiago, en plena Avenida Las Condes, donde antes hubo grandes casas de campo, permanecen pequeños recuerdos del pasado. Es así como rodeada de grandes Olmos, aparece esta casita de inquilinos que fue arreglada y habitada por sus dueños.
Ellos querían revivirla y para ello diseñamos un jardín con un acogedor espacio central, cobijado por un gran Aromo y una vegetación baja, a donde convergen la prolongación del estar de la vivienda y un recorrido lúdico a través de los renuevos de los Olmos.
Bajo el gran Aromo podemos disfrutar con el canto de los pájaros, el revitalizador aroma de las Lavandas y el suave colorido de la vegetación. |